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TIPOS DE APRENDIZAJE

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Benjamin Franklin
¿Alguna vez te has preguntado por qué aprendes con más facilidad unas cosas que otras? ¿Por qué tu amigo más cercano de la secundaria era muy bueno haciendo trabajos manuales, pero le costaba mucho imaginarse cómo era la estructura del átomo y la distribución de los electrones? ¿Por qué te cuesta estudiar en grupo mientras que otros prefieren reunirse con sus compañeros porque si no, “no entienden”?

Las investigaciones en el área de la teoría del aprendizaje basada en la experiencia han demostrado que las personas aprenden de diversas formas. Una de las variables más importantes que influyen en esta capacidad es el llamado “estilo de aprendizaje”, que indica la tendencia a desarrollar o elegir ciertas estrategias de aprendizaje sobre otras y que dependen fundamentalmente de la manera de adquirir la información y la forma de usarla. La mayoría de los autores coinciden en que los estilos de aprendizaje están relacionados con el procesamiento de la información realizado por la mente o cómo ésta es influida por las percepciones de cada individuo.

Los estilos de aprendizaje fueron descritos por Kolb, e incluyen dos formas opuestas de adquirir información (cómo pensamos acerca de las cosas) y dos maneras de usarla (cómo hacemos las cosas), las cuales dan origen a cuatro estilos deaprendizaje. Aunque el estilo cognitivo es una habilidad natural sobre la cual el aprendiz no tiene influencia, los estilos de aprendizaje (tal como fueron definidos por Kolb) se tratan más de una preferencia que puede cambiar con el tiempo a medida que el individuo adquiere experiencia. 

Se han descrito varios modelos y maneras de evaluar los estilos de aprendizaje, incluyendo el “Inventario de Aprendizaje” de Kolb y la “Teoría de las Inteligencias Múltiples” de Gardner. El modelo de Kolb ha sido criticado por no ser aplicable a todas las situaciones de aprendizaje, ya que presta insuficiente atención a los procesos de reflexión, tiene poco en cuenta las diferencias culturales en los procesos de aprendizaje y la relación entre éstos últimos y el conocimiento. Sin embargo, el de Kolb es un modelo bien establecido, que ha permitido comparar las diferencias en los estilos de aprendizaje en estudios realizados en diferentes especialidades médicas, en particular, la cirugía.

Según Kolb se percibe la información según una experiencia concreta o mediante una conceptualización abstracta, y se procesa la información mediante la experimentación activa o la observación reflexiva. De acuerdo a cómo se utilicen los recursos de percepción y procesamiento se originan cuatro estilos de aprendizaje: divergente, acomodador, convergente y asimilador (ver la Figura 1).

Figura 1. Estilos de aprendizaje basados en el modelo de Kolb.

La variedad de matices en lo académico, cultural y material, así como las diferencias en los estilos de aprendizaje de los jóvenes que llegan a la educación superior, representa un reto de gran magnitud para poder vencer las exigencias que éstas demandan del estudiante.

Las estrategias y técnicas didácticas utilizadas en la educación superior podrían ser mejor aprovechadas por el estudiante, dependiendo de su estilo de aprendizaje y de las preferencias que muestre en sus enfoques para aprender. La mayoría de nuestros docentes no utilizan un repertorio variado de técnicas didácticas que satisfagan los distintos enfoques de aprendizaje; algunos autores consideran que esto podría representar un obstáculo en el aprendizaje, mientras que otros han planteado que el “desencuentro” entre los estilos de aprendizaje y los de enseñanza, beneficia al estudiante, pues hace que éste último se vea “forzado” a utilizar diferentes enfoques para asimilar la información.

Para el estudiante conocer cómo es su estilo de aprendizaje puede ayudarlo a encontrar la mejor manera de adaptarse a las formas de enseñanza de los docentes y obtener ventajas mediante la utilización de estrategias que le faciliten el aprendizaje.

Se ha planteado que los estilos de aprendizaje deberían ser clasificados acorde a la modalidad sensorial preferida para interiorizar la información obtenida. Bruner y Piaget observaron que la asimilación de la información por los seres humanos es de cuatro modos distintos: visual, auditiva, lectura/escritura y kinestésica.

Los estudiantes que tienen preferencias visuales aprenden mejor utilizando imágenes, diagramas y esquemas; los que tienen preferencias auditivas optan por escuchar una grabación o la discusión de un material; por su parte, los que prefieren la modalidad de lecto/escritura serán mejores utilizando libros de texto y material escrito. Por último, los kinestésicos prefieren involucrarse en actividades de tipo práctico, donde puedan desarrollar lo que están aprendiendo.

Visuales
A este tipo de estudiante se le facilita recordar imágenes, gráficas, esquemas, fotografías, etc., por lo cual se recomienda recurrir a textos como atlas, estructuras, infogramas, ideogramas, mapas, diapositivas, fotografías anatómicas, visitas a museos, utilizar videos en los cuales el material visual va acompañado de una explicación teórica, o en los laboratorios donde exista un museo docente observar detenidamente las preparaciones anatómicas. Una vez que se haya procesado la información, para estudiar, se trata de realizar esquemas o dibujos de memoria acerca del material obtenido, no importa que no exista una precisión o exactitud en las imágenes, lo importante es que se tenga la representación espacial correcta en la mente; se puede utilizar símbolos para representar estructuras o elaborar esquemas visuales que ayuden a recordar.

Auditivos
Para los estudiantes de preferencias auditivas la asistencia a clases es fundamental, allí la grabación de lo explicado por el docente se constituye en un material importantísimo, sacan mucho provecho de las tutorías, donde pueden escuchar las preguntas e inquietudes que sus compañeros le realizan al docente y participar en discusiones del tema con sus compañeros también puede ser de mucha utilidad. Para asimilar e incorporar mejor lo aprendido en clase es aconsejable, al momento de repasar o profundizar, escuchar las grabaciones y, posteriormente, escucharse explicando el tema a un compañero; puede ser que se tenga notas de clases, pero seguramente como se ha grabado la sesión, éstas serán pobres, se debe entonces enriquecerlas con la información que se pueda obtener del libro y, luego, se leen las notas en voz alta.

Lectura/Escritura
Quienes aprenden más a través de procesos de lectura y escritura deberán aprovechar el libro de texto, diccionarios, glosarios, notas escritas por los docentes y páginas de Internet con información relevante acerca de los tópicos a estudiar. Una vez obtenida la información por estas fuentes, es importante proceder a realizar resúmenes de lo estudiado, escribir los conceptos, repetir los apuntes fundamentales, tratar de transformar esquemas en palabras, ensayar la elaboración de preguntas y respuestas de selección múltiple, entre otras.

Kinestésicos
A este tipo de estudiante le será más fácil captar la información en los sitios de práctica, sacará también provecho del manejo de software y mediante la resolución de exámenes previos. Por lo general, no será un estudiante que en el momento de estudiar tenga muchas notas de clases; sin embargo, recordará con más facilidad las cosas que pudo hacer durante la clase. También se beneficiará del estudio de casos y se debe tratar de realizar preguntas que pueda responder como si se tratase de un examen.

Multimodales
Si se es un estudiante multimodal, se forma parte de más del 50% de la población estudiantil. El multimodal no tiene, por lo general, una preferencia manifiesta por ninguna de las cuatro modalidades anteriores en particular, y se maneja muy bien utilizando una u otra en dependencia del momento y la necesidad o según el profesor que le toca. La mayoría necesita utilizar más de una.

El “multimodal”, que es aquella persona que se inclina por dos o tres de las cuatro opciones (visual, auditiva lecto/escritura o kinestésica), pero que puede trabajar bien con cualquiera de ellas según sea el momento.

TÉCNICAS DE MEMORIZACIÓN


La memoria es una función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. Es una herramienta esencial que no se puede separar de la lectura, ya que es casi nuestra mayor fuente de información. Cuando necesitamos saber algo, normalmente lo leemos (ya sea en libros u ordenadores). El problema es que mucha gente cree que cuanto más repitas mejor se graba la información en tu cerebro, cuando es precisamente al revés.

Una mejor comprensión incrementa tu capacidad de retención. Por ello, a lo largo de los años se han inventado y mejorado una gran cantidad de técnicas de memorización para mejorar nuestra lectura, porque es algo vital.


Algunas técnicas de memorización son las siguientes:



1. Técnica del Recuerdo

Esta técnica, que se basa básicamente en recordar, requiere de un esfuerzo consciente por traer a la memoria la información. Seguro que la conoces, pero quizá no sepas lo bien que puede llegar a funcionar.

Cuando estés estudiando, aparta el material y repítelo en tu cabeza, con tus propias palabras si es necesario, asegurándote de que eres capaz de retenerlo. Esto mejorará tu lectura del texto y tu comprensión durante una segunda lectura, en vez de tener que estar repitiendo el texto como un papagayos.
Otra opción para practicar esta técnica y ejercitar la memoria es hacer una lectura activa. ¿Esto qué quiere decir? Que durante el texto has de hacerte preguntas al respecto, tomar notas y prestar atención. Pregúntate: ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Por qué es importante saberlo? ¿Cómo podría explicárselo a otra persona?
Una tercera posibilidad, aunque es más costosa, sería volver a copiar el texto con tus propias palabras. Sería como la versión escrita del primer ejemplo, con la ventaja de que al escribir se fija en la memoria con mucha más solidez.

2. Técnica de la primera lectura

Esta técnica me pareció muy curiosa cuando la vi, y tras probarla me di cuenta de que podía ser muy efectiva para memorizar textos largos palabra por palabra.
Consiste básicamente en escribir la primera letra de cada palabra del texto que quieras memorizar, formando una línea larga de letras sin sentido. Después de poner el texto original a parte, has de leer la línea tratando de recordar el texto original y guiándote sólo por la primera letra.
Por supuesto, puedes mirar el texto siempre que lo necesites pero el truco está en practicar lo máximo posible sólo guiándote con las letras, de modo que ejercites tu memoria para retener la información de forma correcta.
De esta forma vas almacenando datos en tu memoria a corto plazo y con la práctica, irá fijándose en la memoria a largo plazo logrando que, al final, no necesites más que echar un vistazo a la línea de letras para poder recitar el texto entero.

3. Asociación

Si llevas en Lectura Ágil algún tiempo ya sabrás que este es prácticamente mi método favorito. La idea es muy sencilla: unir conceptos para que regresen a tu memoria juntos mediante la creación de imágenes alocadas.
Este método es muy poderoso cuando se hace bien, y es especialmente útil para memorizar listas, nombres e incluso para mejorar tu vocabulario. Lo único que tienes que hacer es coger el grupo de palabras y contar una historia con ellas.
La clave es crear imágenes absurdas que destaquen y que se fijen en tu memoria: cambia los colores, dale movimiento, y crea escenas inverosímiles que te resulten especialmente divertidas. Una vez hagas esto, verás que las palabras y los conceptos vuelven a tu mente de forma muy fácil

4. Estado de ánimo

El estado de ánimo juega una parte muy importante a la hora de estudiar y memorizar. No sólo lo digo yo, sino muchos expertos a los que leo y sigo: cuando uno está contento, memoriza mejor. ¿Y cómo podemos aplicar esto al estudio o la lectura?
Es tan fácil como identificar una situación en la que nuestro estado de ánimo fuese óptimo para la lectura. Si antes de empezar preparas el ambiente y te concentras un minuto con los ojos cerrados en esa imagen, poco a poco recrearás el estado de ánimo en el que estabas facilitándote el trabajo.
Hay que avisar que si uno está especialmente triste o, al contrario, especialmente contento, resulta mucho más complicado llegar a ese punto intermedio donde se produce la concentración. Es como tratar de calmar a un niño inquieto.
En ese caso lo mejor es no forzar y dejar que la situación fluya hasta que podamos encontrar un estado emocional más óptimo para estudiar.